Innovación y relacionamiento estratégico

La información protege más que el silencio

Nuestro futuro como guatemaltecos y como país, se construirá a partir de las decisiones que tomemos hoy: decidir informarnos, cuidarnos, combatir el estigma, priorizar la salud pública y poner a las personas en el centro de la acción.

Patricia Letona D.

12/5/20252 min read

En Guatemala, cada día en promedio, seis personas reciben un diagnóstico de VIH. Entre ellas, al menos una es un joven entre 15 y 19 años. Son cifras que deberían estremecernos y recordarnos que el VIH sigue siendo un problema de salud pública de importancia nacional. No podemos permitir que la desinformación siga robando futuros a quienes apenas comienzan a construir el suyo.

Durante décadas hemos repetido la idea equivocada de que el VIH “es algo que le ocurre a otros”, como si fuera un tema exclusivo de ciertas poblaciones. Sin información y sin protección adecuada, cualquier persona puede estar en riesgo. Así como en otros ámbitos la desinformación frena nuestro desarrollo, en salud la falta de información confunde, enferma y mata.

Mientras no hablemos con claridad sobre prevención, derechos, autocuidado y dignidad, seguiremos perdiendo tiempo y oportunidades valiosas. El futuro de la epidemia no está escrito, lo escribimos hoy con cada decisión.

Esta semana se realizó el prelanzamiento de la campaña nacional “Hablemos Claro: la información protege más que el silencio”. Es un esfuerzo histórico y necesario. Durante años, la ausencia de diálogo sobre el tema provocó miedo a hacerse la prueba, desconfianza, diagnósticos tardíos y un estigma que sigue siendo una barrera tan dañina como el virus mismo.

La campaña recuerda que debemos poner a las personas en el centro. La salud sexual no es un asunto ideológico ni moralizante; tampoco es exclusivo de especialistas. Es un tema de salud pública, de bienestar y de construcción social. Toda persona tiene derecho a información clara y a servicios dignos, sin importar quién sea, cómo viva o a quién ame.

La evidencia epidemiológica reciente confirma que el problema no es solo biomédico: es estructural, social y cultural. Más del 40% de quienes reciben un diagnóstico lo hacen en etapas avanzadas, lo que significa que pasaron años sin hacerse la prueba, sin saber, sin acceder a tratamiento a tiempo. Y la razón principal no es la falta de medicamentos: es la falta de información, de confianza y de entornos libres de discriminación.

También sabemos que vivir con VIH hoy no tiene por qué ser el fin de los sueños. Con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, las personas pueden llevar una vida plena.

Detener la cadena de transmisión es posible, pero exige tres elementos imprescindibles: información, prevención y decisiones valientes.

Las campañas de comunicación son un paso enorme, pero deben estar acompañadas por políticas públicas sostenidas, servicios de salud humanizados, financiamiento adecuado y un compromiso real de la sociedad. Necesitamos que madres y padres hablen con sus hijos; que las escuelas incorporen educación integral; que los líderes comunitarios se involucren; que los medios informen con responsabilidad; y que los tomadores de decisión entiendan que este no es un tema sectorial, sino un indicador de desarrollo nacional.

Nuestro futuro como guatemaltecos y como país, se construirá a partir de las decisiones que tomemos hoy: decidir informarnos, cuidarnos, combatir el estigma, priorizar la salud pública y poner a las personas en el centro de la acción.

La información puede ser nuestro mejor aliado. Es momento de hablar claro.
Es momento de actuar.

Lee esta columna en el Diario de Centroamérica.